Automóvil Clásico de Euskadi

MG TD

MG TD

Sucesor de los TA y TB de los años treinta y del TC de mediados de los cuarenta (1945), el TD fue el continuador que en EEUU tuvieron sus anteriores hermanos durante la Segunda Guerra Mundial.

En los años 50 el éxito de los pequeños roadster británicos sobrepasó todo lo inimaginable, gracias a la contribución de marcas como Austin-Healey, Triumph o MG. Precisamente fue ésta última la que plantó cara a la economía y el confort que se iba imponiendo en los vehículos de la época con la introducción del TD, cuyas vetustas líneas mantenían intacto todo el encanto y poder de atracción de anteriores generaciones, nacidas a mediados de los años treinta. Su nacimiento supuso un inesperado éxito en el mercado norteamericano, que hizo renacer la pequeña fabrica de Abingdon. En total fueron 30.000 unidades vendidas desde su nacimiento en 1949 hasta su desaparición en 1953.

Manteniendo el diseño de sus ancestros, como eran los viejos Midget (“enano” en inglés) de Cecil Kimler, quien fuera patrón y fundador de MG, se creó la carrocería TD sobre un bastidor de largueros longitudinales. Estéticamente, los cambios respecto a su más directo antecesor el TC apenas variaban, salvo por sutiles detalles como el paragolpes que adoptaba nuevo diseño, las ruedas, ahora con un mayor balón (15 pulgadas montadas en llantas en acero prensado, en lugar de las enormes de 19” montadas en llantas de alambre) y más anchas (hasta alcanzar los 5,50 pulgadas) y la adopción de nuevos elementos como los frenos hidráulicos, la dirección de cremallera y la suspensión independiente delantera.

Desde que se anunciara oficialmente su comercialización en enero de 1950 hubo un total de tres modelos en los cuatro años de vida: MG TD, TD 2, y TD/MK II. El TD 2 – no confundir con el MK II – era una versión más refinada nacida como consecuencia de la caída de ventas de este modelo a favor de dos de su rivales como eran el TR2 y el Austin Healey 100. Dichos modelos incluyen luces traseras circulares, mientras el motor del limpiaparabrisas se trasladaba al centro del parabrisas. La versión más especial MK II, cuyo motor incluye una culata modificada para elevar la potencia del mismo de 54 a 57 caballos, una bomba de la gasolina doble y carburadores más grandes. A este detalle se le suman unos neumáticos más grandes y anchos.

Bajo su capó seguía acogiendo el viejo motor tetracilíndrico de 1,3 litros y 54 caballos, que gracias a un ajuste en la compresión llegaba a ofrecer una velocidad punta de 137 km/h, en lugar de los 126 km/h que lograba en el TC. Incluso muchos pilotos amateur modificaron dicha mecánica con la introducción de un compresor Shorrok, que hacía que el viejo motor XPAG rindiera nada menos que 99 caballos de potencia, además de lograr alcanzar la nada despreciable cifra de 160 km/h.

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